«Algo más que un diccionario». Gaceta Cultural Ateneo Valladolid. Marzo 2013

https://docs.google.com/file/d/0B04mKI5maN_yS24yM2dwNjY0Mjg/edit?usp=sharing

 

Un diccionario para entender mejor a Delibes

Miguel Delibes le ha puesto puertas al campo. Pero son unas puertas abiertas, para que pasen a la auténtica Castilla rural todos aquellos que la desconocen, que la frecuentaron poco. Delibes nos muestra el campo como es, con sus personajes, sus paisajes y su léxico. Escribe con sobriedad. No gasta palabras en vano. Maneja el lenguaje rural como nadie y deja que destile página a página por sus libros. Sabe lo que se dice: la expresión precisa en el momento adecuado, el término propio de tal punto de la caza; el apero de labranza que quiere mentar; el nombre que se le da a determinado arbusto…

Para entender todo esto hacía falta un diccionario que diera luz sobre uno de los aspectos más importantes de la narrativa de Miguel Delibes: su lenguaje rural. Un diccionario de nombre largo: Diccionario del castellano rural en la narrativa de Miguel Delibes.
Se trata de un estudio sistemático, ordenado, que fija el lenguaje rural propio de la narrativa de Delibes. Un diccionario que recoge y presenta todos los términos rurales, 326, que aparecen a lo largo de la narrativa de Miguel Delibes y que, en su amplísima mayoría, no cita el Diccionario de la Real Academia Española. Cada palabra se recoge con su significado preciso, su contexto y el libro y la página de la obra de Miguel Delibes en la que aparece.
Aguarradillas, aseladero, herradón, bichero, miera, amorrongado, barruco, agavillar… aparecen en este diccionario porque las nombra el maestro Delibes y ¿por qué entender a Delibes a medias cuando este diccionario nos precisa y nos facilita el saborear al escritor en toda su plenitud?
Los significados de estos términos rurales los descubrí después de una dura y tenaz investigación de campo por los pueblos que más frecuentó Delibes en su vida. Peiné, literalmente hablando, la zona este de la provincia de Valladolid y, así, me acerqué a La Sinova (donde el maestro cazó su primera perdiz) a Villafuerte de Esgueva (donde disfrutó del pelo y la pluma cuando el monte era libre) a Esguevillas (donde pescó su primer cangrejo de río) o a Quintanilla de Onésimo (donde pasó algunos veranos de la infancia). Los ancianos de estos pueblos estaban familiarizados con las palabras rurales que les preguntaba. Las habían empleado casi todas y formaban parte de su modo de hablar y de ser. Después de muchas idas y venidas por estas carreteras de Dios, volví a casa con casi todas las palabras rurales bien definidas. Pero quedaban cerca de la treintena por fijar y definir con precisión. Tenía que concluir mi investigación y se me ocurrió que lo mejor era escribir al hombre que había empleado estos términos en sus libros: al escritor, al maestro. La relación con él fue sencilla y sincera y el propio Delibes me aportó directamente al diccionario el significado de 45 palabras que eran más o menos desconocidas por las gentes de los pueblos consultados.
El libro, antes de meterse en harina con un vocablo detrás de otro, presenta parte de la correspondencia que mantuve con Delibes y en la que comentamos el lenguaje rural de sus libros. Estas cartas son una prueba palpable del valor que cobra este diccionario al estar, en parte, confeccionado con las aportaciones del propio Delibes.
En estos tiempos de crisis y estrecheces me hacía falta una editorial que quisiera arriesgarse con un libro que por otro lado ya había agotado sus cuatro primeras ediciones. Y esta editorial surgió, Ediciones Cinca, para publicar mi diccionario muy mejorado respecto a ediciones anteriores y, además, con la nueva aportación de la correspondencia mantenida con el mismo Delibes. Ediciones Cinca tuvo claro que este libro tenía que volver a las librerías, a los lectores, y ha hecho lo posible por ofrecer el mejor libro a un precio acorde con los tiempos: 10 euros.
Por otra parte, este libro, que intenta dar luz sobre un aspecto importante del idioma español, es algo más que un diccionario. Detrás de sus palabras se ofrece un modo de hablar y un modo de ser castellano que sería bueno que no se perdieran por el bien de Castilla y de España.
Jorge Urdiales Yuste, autor del  Diccionario del castellano rural en la narrativa de Miguel Delibes

Deja un comentario