Artículo en El Norte de Castilla. 15/02/14

Este artículo que escribo a continuación fue publicado por El Norte de Castilla el sábado 15 de febrero de 2014.

…Y Delibes colgó la escopeta

Hoy se presenta la 4ª Ruta de Delibes que recorre sus pueblos por la provincia de Valladolid. Ruta basada en un libro de 1992, El último

coto. De haberle puesto otro título a este libro y a esta ruta podríamos haberla llamado así: Uno de los primeros y el último coto.


El último coto es el último libro de caza de Miguel Delibes en el que nos cuenta que hubo un coto que puso punto y final a los días de caza del escritor: El Bibre.

Delibes llegó a El Bibre a finales de los años 40, ¡el joven Delibes!, de la mano del Hermano Eugenio. Este hermano, lasaliano como sus profesores de Bachillerato en el colegio de Lourdes, hizo de enlace con el dueño del coto, Genuino Reglero. El coto comprendía entonces los términos municipales de Bercero, San Salvador de Hornija, Vega de Valdetronco, Marzales y Gallegos de Hornija, todos de Valladolid. Cazó Delibes con Genuino Reglero en los años 40 y 50.

Como ya es sabido, la noche de Reyes de 1948 Delibes recibiría una llamada desde Barcelona en la que le anunciaban que había sido el ganador del prestigioso premio Nadal. Eran los tiempos de caza con Genuino en El Bibre. El éxito de Miguel Delibes alcanza todos los rincones de España y con más fuerza si cabe retumba en estas laderas, bocacerrales y páramos vallisoletanos en forma de chascarrillo: “A América fue Colón, fray Junípero después, pero lo que armó el follón fue La sombra del ciprés”.

A partir del año 56 dejará el escritor de frecuentar el coto hasta que vuelva por allí en 1986 ya con el hijo de Genuino, Jesús Mª Reglero. Cazarán juntos un domingo tras otro hasta 1991. En esos tiempos es fácil que los vecinos de Bercero o San Salvador de Hornija, entre otros, vean a la cuadrilla (compuesta habitualmente por su hermano Manolo, sus hijos Germán, Adolfo y Juan y Jesús Mª Reglero) dar una mano por La Mambra, subirse al Pico de Fray Gaspar o disparar a espetaperro en el cuartel de Valmoro. Son ya los últimos años, los últimos meses, los últimos días de Miguel Delibes con una escopeta al hombro.

En El último coto el escritor nos cuenta que le preguntaron si consideraba que este era su último coto. Y Delibes contestó así: “La respuesta es de pata de banco: porque la perdiz silvestre está cada día más recia y, por el contrario, el que suscribe, dentro ya del tobogán, va para abajo y ni sus reflejos, ni sus piernas ni sus bofes, son los de ayer”.

Esta 4ª Ruta de Delibes que hoy presenta la Diputación de Valladolid recorre los últimos páramos y laderas que pisó el escritor en busca de animales de pelo y pluma, pero también otros pueblos que tienen su protagonismo en el libro. En total, 16: Villafuerte, Renedo, Boecillo, Mojados, San Miguel del Pino, Tordesillas, Bercero, Villalar de los Comuneros, Vega de Valdetronco, San Salvador de Hornija, Adalia, La Santa Espina, Castromonte, Tordehumos, Villabrágima y Medina de Rioseco. 16 pueblos como 16 soles en la vida y la narrativa del escritor.

Si Miguel Delibes, hoy, se hiciese con el folleto que ofrece la Diputación de Valladolid para realizar la ruta (además de la extensa información que aporta su web www.provinciadevalladolid.com) se daría cuenta en unos minutos de que esta ruta necesita, al menos, de dos jornadas para hacerla en condiciones. Y nos llevaría el escritor, quizás un sábado, a los pueblos del este y sur de Valladolid que se nombran en la ruta, a evocar (así se relata en el libro) todo tipo de historias curiosas como la de las cigüeñas en Mojados, la tormenta de Tordesillas o la de las perdices que parecían piedras en Villafuerte. Un paseo por Tordesillas, Mojados, San Miguel del Pino, Boecillo, Renedo y Villafuerte. Un tramo de la ruta para hacer en familia, sin prisas, buscando las grajas, garzas, azulones, autillos, pinos negrales, acederas, sauces… que proponemos para estos pueblos. Preguntando a la gente mayor que espera a comprar el pan o que está sentada junto a la iglesia o el bar por el significado de palabras como aspereza, trapunta, trasera, hachón… que vienen explicadas en el Diccionario del castellano rural en la narrativa de Miguel Delibes y que ofrece con detalle la web de turismo de la Diputación. Y al acabar la mañana podríamos llevar a Delibes a cualquier restaurante o comedor de pueblo pequeño (que en Castilla se come bien en todas las casas). Y por la tarde nos daríamos una vuelta junto al Duero o el Esgueva o visitaríamos el castillo de Villafuerte o el Valle de los Sentidos de Renedo.

Para el domingo, creo yo que Delibes nos llevaría al que fue su coto en los 40, 50, 80 y 90. El coto de Genuino y Jesús Mª Reglero. Rememoraríamos una jornada de caza como las que disfrutó en tiempos el escritor con su cuadrilla. Los mismos pagos, las mismas laderas, el mismo paisaje… Y a Delibes le haría ilusión empezar por la cantina de la Zapatera, en Vega de Valdetronco, donde tantas mañanas tomaron el primer café antes de coger la escopeta junto a otras cuadrillas. Y así recorreríamos el coto por Villalar (al otro lado de la autovía), Bercero y San Salvador de Hornija viendo en directo sus perdices, codornices, conejos y liebres. Y, apuntadas en un papel las plantas y aves que nos propone la ruta, nos iríamos fijando en los trigos, las amapolas, el romero, el canto de los colorines o el vuelo de los vencejos. Antes o después, en Adalia o en Castromonte habría que preguntar y ver algún aseladero, bocacerral o cagarrutero como palabras del lenguaje rural de Delibes, del lenguaje rural de estos pueblos. En Villabrágima charlaríamos sobre el fin de la caza para Delibes. En Tordehumos preguntaríamos  a algún anciano por el famoso bichero del pueblo que aparece en la narrativa del escritor. Y, al fin, en Medina de Rioseco, nos sentaríamos a comer en cualquiera de sus bares y restaurantes unas sopas de ajo y unos pichones. Y al caer la tarde nos acercaríamos con el escritor a Marina, la pastelería que conoció Delibes y que hoy sirve las mismas delicias de siempre. Y acabaríamos la jornada oyendo misa en la iglesia de Santa María de Mediavilla, que los domingos son fiestas de guardar.

La 4ª Ruta de Delibes que hoy presenta la Diputación de Valladolid es una invitación a venir a la provincia con la familia y empaparse de todo lo que nos contó Delibes en El último coto. Un viaje completo que nos lleva por media provincia de pueblo en pueblo y nos sumerge en su flora, su fauna, su lenguaje rural, su historia y sus costumbres. Un viaje que nos hará caminar, contemplar, oler, reír, comer, escuchar, preguntar… Un viaje abierto a mil y una interpretaciones que desde hoy ya está al alcance de los turistas y aventureros.

Jorge Urdiales Yuste, coautor de las Rutas de Delibes.

 

 

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