Delibes hasta el final, Revista de Folklore nº 346

              “Delibes hasta el final”, en Revista de folklore, ISSN 0211-1810, nº 346, Valladolid, 2010, 144.

               http://www.funjdiaz.net/folklore/07ficha.cfm?id=2603

              Delibes hasta el final

 

 

No trabajo, no escribo, no viajo, no cazo… soy una especie de vegetal con algo de cabeza. No recibo visitas, ni hago vida social”. Con estas palabras que me escribió en carta de 25 de febrero de 2002, resumía Delibes su modo de vida de los últimos años.

Su tendencia al pesimismo, pintaba peor las cosas de lo que eran. Cuando lo escuchábamos, de tarde en tarde, en las entrevistas que concedía a la COPE o a Radio Nacional, no sacábamos la impresión de estar ante “un vegetal con algo de cabeza”. Su modo de vida no era el de antes, eso está claro: las operaciones, el cáncer, la edad… Y es cierto que no se suele ir de caza cuando uno pasa de los 80… Pero dentro de su castillo interior de la calle Dos de mayo, en Valladolid, siguió hasta el final tratando con los amigos, dando sus paseos por el Campo Grande, ejerciendo de patriarca de la familia Delibes y respondiendo con puntualidad a las cartas que le escribíamos admiradores, amigos, investigadores y curiosos. La vida social de Miguel Delibes nunca estuvo en la urbe, cerca de palacio. Él disfrutaba en el campo, con sus gentes. Como buen observador, escuchaba atento su modo de hablar, los refranes, los dichos populares, las sentencias tan castellanas. Esas palabras rurales que le sirvieron para ir llenando su vida y, página a página, cada uno de sus libros.

Se ha dicho de Delibes que era un cazador que escribía. Quizá haya sido algo más: un hombre de campo que escribía sobre el campo y atendía a su lenguaje. Así nos lo dejó escrito al afirmar en Un mundo que agoniza que al hombre se le arrebataba la pureza del agua y del aire pero también se le estaba amputando el lenguaje. Y ese lenguaje popular–rural es el que fue escuchando y recogiendo en sus salidas desde Valladolid a los pueblos, para luego grabarlo con letras de oro en sus novelas y cuentos.

Hoy todo se vuelve Delibes. El campo es Delibes. Valladolid, Castilla y España hoy son Delibes. El escritor se ha marchado y se nos va a hacer difícil acostumbrarnos a que nos falte Miguel Delibes, pero quedará para siempre lo escrito y en cada nueva lectura de sus libros volverá a vivir su creador.