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Delibes, la novela de este mes: El último coto

El último coto cumple 25 años. Sigo celebrándolo, esta vez en AFDA nº 61:  http://afdaestiloymagisterio.blogspot.ca/p/61-euc.html

“A 25 años de El último coto de Miguel Delibes”, www.revcyl.com

En 2017 se cumplen 25 años de la publicación de este libro: El último coto. 

En el artículo que me acaban de publicar, hablo sobre el libro y, además, cuento parte de la entrevista que le hice a Jesús María Reglero, dueño de aquel coto en el que concluyó Delibes sus días como cazador. Reglero, que también aparece muchísimas veces en el libro.

http://www.revcyl.com/web/index.php/colaboradores/item/8948-a-25-anos-de-el-ultimo-coto-de-miguel-delibes

Nuevo artículo: El tío Alfredo, de ruta con Delibes: Villalar

Aunque sea invierno, el tío Alfredo sigue recorriendo los pueblos vallisoletanos de las Rutas de Delibes. Mientras él pasee, yo escribo. El artículo sobre Villalar de los Comuneros en https://puebloenpueblo.com/2017/02/01/el-tio-alfredo-de-ruta-con-delibes-villalar-de-los-comuneros/

“He dicho: una mirada al pasado”, 20 años de la novela.

Este año también se celebra el 20º aniversario de “He dicho”, la obra de Delibes. Aquí está mi artículo que acaban de publicar en revcyl.com: http://revcyl.com/www/index.php/colaboradores/item/7769-he-dicho-una-mirada-al-pasado

Ponente en el LII Congreso de la Asociación Canadiense de Hispanistas

“El lenguaje rural de Miguel Delibes: un tesoro del español”, ese fue el título de mi ponencia. Los oyentes eran profesores de distintas universidades. Todo dentro del LII Congreso de la Asociación Canadiense de Hispanistas. Durante mi ponencia dimos un ganchito por los rastrojos, les conté que la escoba es una planta, que los cangrejos se podían pescar con araña, que un barbón es una avutarda, que un teso es un monte pero distinto de una colina, un sardón o un canchal y que antes, en Castilla, las perchas eran abundantes. Acabaron todos gritándome: ¡Queremos un asado, como el de Peñafiel, como el de Peñafiel, como el de Peñafiel! No pude por menos que sacarles un vino de Matarromera y unos mantecados de Portillo.