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Delibes, aguas abajo

”Delibes, aguas abajo”, en www.revcyl.com, Valladolid, junio 2011.

http://www.revcyl.com/tribuna%20libre/La%20pagina%20de%20Jorge%20Urdiales.html

A vueltas con Miguel Delibes

Lunes, 27 de junio de 2011

Delibes, aguas abajo

Cachón, cadozo, chorrera, escorrentía, lameira, hontanar, recial, rasera, torrentera… Delibes, aguas abajo, aguas arriba, pesca y caza sin descanso un domingo tras otro. Si su hijo Germán tiene que meterse en el arroyo en pleno mes de diciembre a recuperar dos azulones que acaba de disparar, no será su padre el que le ponga reparos. Si el río Omaña, en León, queda lejos de Valladolid, para eso está el coche del maestro.

Investigación de campo sobre Miguel Delibes

¿Por qué, dónde y cómo investigué el leguaje rural de Miguel Delibes?

El lenguaje popular-rural es el más importante de los lenguajes que aparecen en la narrativa de Miguel Delibes.

Popular lo aplicamos en el habla corriente a objetos, ideas, lugares, etc. que con el paso del tiempo se han hecho costumbre y cuyo destinatario y propietario es el pueblo, la gente.

Hablamos del lenguaje popular-rural de Delibes cuando nos referimos a todas aquellas palabras y expresiones de las obras del maestro que nombran aperos, objetos, paisajes, etc. que son propios de los pueblos (entendido pueblo como distinto de ciudad) y dan forma a su existencia.

 
Por qué 

Página a página, libro a libro, leí hace ya algunos años todas las obras de Miguel Delibes. Buscaba las palabras y expresiones rurales de su lenguaje para defender mi tesis doctoral sobre El discurso de carácter popular-rural en la narrativa de Delibes.

Mis raíces castellanas (de Valladolid y Palencia) y mi amor por el español me hicieron investigar con mucho empeño y alegría este lenguaje rural y, al investigarlo, estaba encontrando el modo de ser de los castellanos que se escondía detrás de su lenguaje. Encontré cerca de 1.500 voces y más de 1.000 expresiones. La mayoría de las palabras aparecían en el Diccionario de la Academia de la Lengua, pero había más de 300 que no, por ser localismos o palabras en desuso.