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Algunos rasgos que definen lo popular en Miguel Delibes

“Algunos rasgos que definen lo popular en Miguel Delibes”, en Revista de folklore, ISSN 0211-1810, nº 352, Valladolid, 2011, 36-37.

http://www.funjdiaz.net/folklore/07ficha.cfm?id=2641

 

Algunos rasgos que definen lo popular en Miguel Delibes

El calificativo de popular lo aplicamos y decimos en el habla corriente a objetos populares, ideas populares, costumbres populares, dichos populares. Cuando con verdad podemos hablar de esta manera, ha transcurrido normalmente un largo tiempo de decantación de esos objetos, ideas, costumbres…, hasta posarse esos objetos, ideas, etc. en la entraña de los pueblos. Cuando, efectivamente, ya son populares, forman un sedimento que viene a ser la calzada de suelo apisonado sobre el que camina segura determinada sociedad para su marcha por la historia como tal pueblo.

Lecherines, “Al Norte de la Sierra”, Onda Cero 2007-2008

Lecherines

 Participante invitado en el programa “Al norte de la sierra” de Onda Cero Castilla y León dirigido por José Antonio Quirce en las emisiones del 12, 19 y 26 de septiembre; 3, 10, 17, 24 y 31 de octubre; 7, 14, 21 y 28 de noviembre; 5, 12, 19 y 26 de diciembre de 2007; 9, 16, 23 y 30 de enero; 6, 13, 20 y 27 de febrero; 5, 12, 19 y 26 de marzo; 2, 9, 16, 23 y 30 de abril; 7, 14, 21 y 28 de mayo y 4, 11, 18 y 25 de junio de 2008 dedicadas a los términos rurales en la narrativa de Miguel Delibes.

Qué entender por popular dentro del discurso de Miguel Delibes. www.destiempos.com

 ”Qué entender por popular dentro del discurso de Miguel Delibes”, en www.destiempos.com, año 3, nº 13, marzo-abril 2008, Méjico DF, 2008.

 http://www.destiempos.com/n13/jorgeurdiales_13.htm

 

 Qué entender por popular dentro del discurso de Miguel Delibes

 

“Al Norte de la Sierra”, Onda Cero, 2008-2009, Fernando (Castrillo Tejeriego)

Fernando (Castrillo Tejeriego)

Colaborador del programa “Al norte de la sierra” de Onda Cero Castilla y León dirigido por José Antonio Quirce en las emisiones del 3, 10, 17 y 24 de septiembre; 1, 8, 15, 22 y 29 de octubre; 5, 12, 19 y 26 de noviembre; 3, 10 y 17 de diciembre de 2008; 14, 21 y 28 de enero; 4, 11, 18 y 25 de febrero; 4, 11, 18 y 25 de marzo; 1, 15, 22 y 29 de abril; 6, 13, 20 y 27 de mayo; 3, 10 y 17 de junio de 2009 dedicadas a las aves en la narrativa de Miguel Delibes.

Castilla y León a través de Miguel Delibes: Villamorón, contra el paso del tiempo

“Castilla y León a través de Miguel Delibes: Villamorón, contra el paso del tiempo”, en www.elobservadordelmundo.com, Madrid, 2007.

VILLAMORÓN, CONTRA EL PASO DEL TIEMPO

 

Terminaba mi último artículo sobre Castilla a través de Miguel Delibes en el valle del Esgueva. Valle castellano rodeado de páramos y cerrales, mamblas y mogotes. Pensaba dirigirme por Tierra de Campos hacia el norte de Palencia y escribir sobre Santa María de Mave, pequeño pueblo en el que pescó Delibes… pero, eso va a quedar para otro día.

Desayuné en Esguevillas de Esgueva unas sopas de ajo, como se hacía antiguamente y me metí por esas carreteras comarcales y locales camino de Palencia. Se disfruta mucho más el viaje que por las autovías y carreteras elegantes. Atravesé Cevico de la Torre, Baltanás y Torquemada. Encontré perdices en Astudillo y algo de niebla meona en Castrojeriz. Quizá eso me despistó, porque crucé Villasandino y Sasamón pensando que ya estaba cerca de Santa María de Mave. El hecho es que el cielo enrasó  a la altura de Villegas y, cuando miré el horizonte descubrí una iglesia magnífica, gótica, con algún toque románico, casi en medio de la nada. Distaba un kilómetro de Villegas. ¿Prisa? Ninguna. Cuanto más saboree estos tesoros castellanos, mejor podré escribir sobre ellos y transmitir a mis lectores estas esencias que han dado tanta luz y grandeza a España.

Antes de llegar, me di cuenta de que por estos pagos también abundan las distintas elevaciones del terreno que moldean la meseta castellana. Lo mismo que en Esguevillas, los alrededores de Villamorón se llenan de sardones, tesos, alcores, ribazos y oteros.

El pueblo, diminuto, casi ínfimo, es un ejemplo de la batalla perdida con el paso del tiempo. En otras épocas tuvo su esplendor. Hace décadas la vida era alegre y vital en Villamorón. ¡Qué veranos de siega, acarreo, bieldo y trillo en las eras!

Su iglesia, que se eleva hacia Dios en nombre de Castilla, mantiene bien alta la dignidad de lo que hoy ya es solamente una pedanía de Villegas.

Miro hacia lo alto. El badajo de sus campanas tuvo que llamar a la más noble de las reconquistas  ya desde el siglo XIII. Después, en el siglo XVI, se rezaría intramuros de la iglesia por los conquistadores y misioneros que marchaban a las Indias. ¿Cómo aguantaría la embestida napoleónica del XIX? Hoy, la embestida quizá sea mayor: el paso del tiempo. Hay tantas iglesias por restaurar… Castilla ha sido tierra de misión, de fe profunda que se refleja en su cultura popular. Dios está en todas partes y, también, en el habla popular de los pueblerinos. Nos lo dice Miguel Delibes a la vuelta de cada hoja en sus novelas:

 (…) si la perdiz arranca en línea, abstenerse y dejarla que se vaya, bendita de Dios, a criar. (Aventuras, venturas y desventuras de un cazador a rabo, p. 19)

 En la vida pasaré un trago como el de hoy. Me sorprendió la pareja en un pinar y llevaba a la espalda una liebre como un burro. Bien sabe Dios que salí a las torcaces, pero la tía se me arrancó en la linde de un majuelo, tan clara y tan pausadita, que no me pude reprimir. (Diario de un cazador, p. 21)

 Ahora, lo mismo digo una cosa digo la otra. Si yo no puedo dar refresco, comida y cena y llevar orquesta como Dios manda no me caso. (La hoja roja, p. 99)

 La iglesia de Villamorón, desde fuera, se percibe inmensa. El viajero no se imaginaría algo tan imponente en medio del campo y rodeado de algunas casas semiabandonadas. Sus muros tienen unos excelentes sillares de piedra caliza. Estamos ante un monumento a la austeridad, por fuera y por dentro. En su interior, de tres naves, la decoración mínima cede protagonismo a la construcción. Apenas tiene muebles. La luz que se cuela por el rosetón es la necesaria, sin excesos. Su elevación hacia las alturas se plantea sin estridencias, con la majestuosidad que le corresponde. Todo está construido con elegancia.

Al salir de la iglesia de Villamorón, el que escribe vuelve a reforzar su idea de que la Edad Media tuvo que ser un tiempo apasionado. Si no, ¿cómo se llegó a construir un templo como éste? Se oscurece en exceso el Medievo y no fue tal. Muchos de los hombres del siglo XIII nos sorprenderían con su visión tan elevada de las cosas… terrenas y divinas. La fe de Castilla, que es también la fe de España, ha hecho posible iglesias como la de Villamorón, que se erigió en honor del apóstol Santiago. Hoy, y todos los días, sus campanas deberían repicar en una llamada de atención sobre esta iglesia que es un ejemplo de armonía entre Dios y los hombres a través de los siglos.