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Paulino,
guarda del río Omaña (al norte de León) durante nada
menos que 35 años, es uno de los últimos personajes vivos
de las novelas de Miguel Delibes. Cuando don Miguel pescaba en el Omaña,
llamaba antes a Paulino y disfrutaban los dos cogiendo truchas hermosas,
salvajes. Delibes siempre le regalaba alguno de sus libros.
Me entrevisté
con Paulino durante el puente de Todos los Santos de 2002 en su casa de
Vegarienzo. Delibes le tiene dedicado un capítulo en el libro Mis
amigas las truchas que titula “Paulino, el del Omaña”.
Durante la conversación me muestra sus aperos de pesca, ordenados,
limpios. Para explicarme algunos usos y costumbres de los pescadores,
salimos de la casa y vamos directamente al río. Paulino, ya jubilado,
recuerda las ocasiones en las pescó con Delibes. Habla despacio,
no tiene prisa por acabar la entrevista y me cuenta lo que sigue:
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(Sobre Miguel Delibes pescador): “Delibes era un pescador regularico.
Es muy buen cazador, pero regular pescador. (…) Miguel Delibes pescaba
con mosca. No era muy aficionado a pescar con cucharilla”.
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* (Sobre sus jornadas en el Omaña): “Siempre preguntaba
por mí. Llamaba antes de venir. Delibes echaba sus canciones
por el río mientras pescaba. Canciones de la tierra, castellanas.
Estaba cantando continuamente. Venía él solo, con el
coche. No se quedaba a dormir, se volvía a Valladolid. Comíamos
en el Sandalio”.
* (Sobre el río Omaña): “En las riberas de
los ríos saben todos pescar, excepto últimamente. Aquí
había cuando yo vine 200 pescadores a la ribera del río.
Hoy quedarán 10. Toda la juventud que salió, no pesca.
En el río hay mucho más pescador pero no son de aquí.
Ahora vienen de toda la autonomía. Viene muchísima gente
de Madrid. La repoblación es muy mala, porque entonces no te
crían las truchas. Hay que estar repoblando continuamente.
La solución es cuidar mucho éstas, las autóctonas,
y empezar a repoblar ríos con ellas. Y dejar que se extingan
las de repoblación”.

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