





El
habla del castellano que novela Miguel Delibes es creativa, como toda
habla humana, pero prefiere expresiones acuñadas que el lenguaje
popular hizo suyas y repite. Son dichos o locuciones que el mundo rural
de Miguel Delibes emplea y que no cabe catalogar como refranes, proverbios,
sentencias u otras formas particularmente expresivas a las que se ha
dado nombre. Miguel Delibes las ha oído y las pone en boca de
sus personajes cuando cumple, sin violentar la situación. Pertenecen
al lenguaje oral y expresan un concepto cabal, sin literatura añadida.
En respuesta a
César Alonso de los Ríos, Delibes se muestra tajante:
“En mis novelas y relatos sobre Castilla, lo único
que pretendo es llamar a las cosas por su nombre y saber el nombre de
las cosas. Los que suelen acusarme de que hay un exceso de literatura
en mis novelas se equivocan, y es que rara vez se han acercado a los
pueblos”.
Se
están gastando los últimos víveres que se tienen
y a eso se le dice comer de lo vivo.
“Que estamos comiendo de lo vivo” (Diario de un jubilado
p. 21).
En
el Diario de un jubilado, Lorenzo está enojado y rechaza
de forma despectiva una oferta de colocación que menosprecia.
“¡Anda y que les den morcilla!” (Diario de un jubilado
p. 22)
Montar
en cólera es subirse a la parra.
“Se lo dije a la parienta, pero ella se subió a la
parra”. (Diario de un jubilado p. 29)